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Descubrir el Delta......a remo. Nuestro primer viaje en 2005 contada por Miguel

Actualizado: 25 jul 2021

Teníamos Felipe, Hugo y yo tres días por delante; yo no me tomaba vacaciones hacía mucho tiempo, Felipe tampoco, por lo que nos vendría muy bien para empezar el año.


Empezamos a hablar en firme de destinos para ir de excursión en febrero y Hugo

sugirió ir al Club Motonáutico Argentino que tiene una sede en el Rio Chaná y Paraná

Miní, lugar distante del Tigre 38 km. Aproximadamente.



Y llegó el día y nos pusimos en marcha.

Después de cambiarnos y esperar que Pipa (decano de los boteros del club) sacara el

bote del galpón, empezamos los preparativos, cubrir proa y popa con un nylon ,

pegándolo con cinta de embalar al casco del bote, revisando los remos, toleteras,

horquillas y timón.


El derrotero fue : Gambado , Rampani , Tres Bocas, Capitán, cruce del Paraná,

Capitancito, Aguaje del Durazno, Chana hasta el Paraná Miní.


El primer susto que me pegué fue en el Tres Bocas, pues una ola que se veía inofensiva y tonta entró al bote y yo estaba al timón.


Pensé ….cómo serán las olas del Paraná, si ésta era tan tonta que ni me di cuenta y entró…

Seguimos remando, conociendo el Rio Capitán y relevándonos cada 40 minutos, hasta

que se oyó la voz de Hugo que decía: ¡¡ Paraná a la vista!!


Remar es un deporte gratificante, que establece lazos indestructibles porque cada uno depende de los otros.

Avanzar con el sol y escuchar sólo el ruido de las palas al hundirse en el agua….impagable.




Tuvimos la suerte de los principiantes y el río estaba más que planchado: era una

pileta.

No se veían barcos grandes solo algún crucerito.









Todavía no habíamos

llegado al Motonáutico, primer destino, y estábamos pensando en seguir el viaje.

Ahí empezó verdaderamente la travesía , Hugo propuso seguir hasta Martín García.


Llegamos al Club Motonáutico y desembarcamos y después de cenar y descansar una noche, pusimos rumbo a Martín García.


Primera aventura. Después vinieron muchas más y destinos muy alejados, pero la primera es … como el primer amor.


No contábamos con la gran bajante que nos tocó, ni tampoco con las dos varaduras en medio del Río de La Plata que tuvimos que sortear, (es increíble ver agua todo alrededor y uno con el agua por los tobillos, arrastrando el bote para sacarlo de la varadura.) Tampoco con la correntada en contra cuando

bordeábamos la isla Oyarbide, si dejábamos de remar nos llevaba devuelta al Mini.

Y al doblar la isla….la vimos. Martín García!

Y nos enamoramos a primera vista, tanto que quince años después la seguimos considerando uno de los mejores destinos.






No sabíamos ni nos imaginábamos que en Semana Santa hay un encuentro de kayakistas todos los años, que vienen de todas partes del Delta y el Litoral, entonces las cosas se complican en la isla ya que tiene lo justo y necesario para poco turismo.


No para recibir 400 personas de golpe

.

Como por arte de magia….o de María Eugenia, una guarda parque que se apiadó de nosotros novatos y nos prestó una carpa…..

ya estábamos en Martín García instalados!!.

Cuando nos fuimos a bañar no había agua caliente, se había terminado (si es que había habido

alguna vez).

Me hizo acordar al servicio militar con treinta años más y una flor de

remada encima, colorados como tomates después de dos días a pleno sol.


Pero los tres, felices.

Habíamos luchado contra la corriente, las varaduras, los kilómetros ,el sol y las circunstancias y habíamos logrado nuestra primera travesía a remo.

Ahora llevamos gente , turistas, aventureros o amigos a disfrutar del Delta a remo. Pero la primera… siempre será la más recordada.




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