La tercera es la vencida...el paraíso terrenal en el Delta.
- Isabel Armando
- 23 nov
- 6 Min. de lectura
Antes de mi viaje a Vancouver, tenia toda la intención de visitar Puerto Golondrina, ese lugar en el Delta profundo.
La primera vez, perdimos la lancha. Imposible llegar.
La segunda vez mal tiempo, y ahora la tercera.
Arremetimos con valentía haciéndole frente a un pronóstico poco favorecedor pero funcionó el ...¡Ahora o nunca!¡Y ahí fuimos!
Armados con unas mudas de ropa, un par de zapatillas, comida, por supuesto repelente de mosquitos que volvió intacto, un libro por las dudas que volvió ídem.
Mi hermano, el remador de todos los ríos capitaneaba la excursión a las profundidades .
Siempre digo que la anticipación es parte del disfrute. Apenas la lancha cruzó el Rio Tigre y se metió en el Sarmiento cerré los ojos, un profundo aroma a leña cortada, y después a madera quemada me golpeó con fuerza.
Los recuerdos aparecen de la forma mas insólita.
De pronto retrocedí como treinta años y volví a una mañana en el Puerto de frutos, con Tomi chiquito junto a mi, en una especie de barcito a la orilla, más
bien una mesa y un par de sillas a cielo abierto,y jugábamos a ver la luz del sol que se colaba por entre las hojas del sauce con la brisa que venia del agua.
A lo lejos una lancha acercaba su carga de naranjas y otra más cercana descargaba la suya de troncos de álamo.
El Puerto de frutos no era lo que es hoy , mimbres, frutas y maderas y casi nada mas. Era un lugar perfecto.
Cuando volví a abrir los ojos ya estábamos navegando a todo trapo.
¿Tres horas Miki? le pregunté
. Tres horas tarda la colectiva en llegar . Pero el paisaje va cambiando.
Imposible aburrirse.
Tanto da cuando entra por los riachos como cuando se abre el Paraná en toda su extensión.
La historia del Delta está sazonada con pequeñas experiencias de la gente , cotidianas, tristes y alegres, historias de amores , de traiciones, de esperas infinitas.
Historias de mareas aterradoras y tormentas impresionantes al mismo tiempo que las de todos los días, de los chicos que van a la escuela de la isla en las lanchas colectivas, de los perros y chuchos que esperan en el muelle el regreso de sus dueños, de sus colas moviéndose enloquecidas cuando la lancha para por fin para devolverles la alegría y el cuidado.
Y las historias tenebrosas, la de piratas como la Marika , los contrabandistas de los Bajos del Temor, los que se ocultan de la justicia. Las historias de la época de oro con sus grandes y lujosas mansiones de los años cincuenta, hoy abandonadas a la naturaleza que poco a poco se las va tragando, inexorablemente.
Todo el recorrido vibra con esas distintas voces.
Y el perfume..madreselvas, jazmines, glicinas......el disfrute con los cinco sentidos.
Y de pronto, uno llega aun rio enorme , el Barca , donde esta Puerto Golondrina.
Así es desde el aire.......porque tambien podes llegar en helicóptero en mucho menos tiempo.
O en una lancha privada que hace un recorrido distinto y mas corto.
Puerto Golondrina tiene¡1100 hectáreas de extensión!!! y por ahora tiene unas 40 desmontadas.
Un paraíso en medio de la naturaleza.

.

Tres casas impecables con baños grandes y modernos desde cuyas ventanas el paisaje entra y te atrapa.
Nos alojaron en la casa grande, desde donde veíamos esto...y donde teníamos todo tipo de visitantes.



Una llovizna apenas caía esa tarde.
Aja,! es hora de ponerse el antifaz de niño una vez más, pensé.
Así que dejé mi ser adulto y empecé a explorar como cuando era niña.
Desde el primer momento tuvimos compañía felina... dos gatitos divinos, hembra y macho nos acompañaban pero a la distancia, nos seguían, se detenían, y volvían a seguirnos.
Una vez que se dieron cuenta de que no representábamos el menor peligro, el más chico nos mostró todas sus hazañas sobre los árboles posando para nosotros en una función privada!

Había empezado la aventura.
Esto no es un recorrido turístico en lo mas mínimo, fue una experiencia impresionante sobre lo que puede el amor a la naturaleza.

Ellos son German y Agostina, los que hacen posible que el paraíso funcione.
Trabajan coordinados con ONG de rescate de animales, todos los que están ahí fueron rescatados y luego adoptados por Puerto Golondrina para que vivan en libertad hasta que ya no estén.
Solo cuando uno de ellos muere adoptan otro para brindarles el mismo cuidado y amor.
Y eso es lo que quería contarles, mas que las casas son divinas y las caminatas entre los álamos y la laguna... ni hablar.
La experiencia de los animales fue un shock de energía y buena onda.
Ello saben , no intuyen , saben que ya llegaron al paraíso, viven en libertad, sanos , cuidados y protegidos,, y lo agradecen.
Todos escaparon del infierno.

Ella todavía tiene las cicatrices en el cuerpo, sin un ojo por un palazo que le dieron , se acerca muy precavida....y se da cuenta de mis sentimientos supongo, se detiene muy cerca y se va tan campante.
¿Cómo puede un humano hacerle eso a otro ser vivo?
Y es ahí donde te duele la experiencia, los animales no mienten, no traicionan, no discriminan, no hieren por el gusto de lastimar.
Yo encuentro consuelo cuando veo gente como Agostina , cuyo amor por la naturaleza se derrama a diario en estos animales.
Caballos , burros , gansos y patos, gallinas, y tres imponentes ovejas, además de gatos y perros maltratados que se suman dia a dia en este lugar y aparecen de no se sabe dónde a buscar refugio, a sentir un poco de amor.
Algunos ya son alegres, otros todavía no superan el dolor, pero todos la siguen.
El antifaz de niño funciona todavia, me dedico a recorrer el lugar, dejando que esa paz invada mis sentidos .

Hacemos la caminata de 3 km entre los álamos en silencio, a veces no se necesitan palabras y el silencio es mas que elocuente.
Cada tanto una pizca de llovizna levantaba olor a pasto fresco y mojado. Un lujo.
Los cinco sentidos a flor de piel.
Cae la noche en Puerto Golondrina y se depejan las nubes.

Llevamos los animales al establo, enorme y limpio, a darles de comer, un trabajo de campo dirían algunos, divertido y enriquecedor.

Siempre acompañados por el gatito blanco, Gino, que no se nos despegaba.
Los animales comieron y se prepararon para descansar.
Nosotros lo mismo.
Una noche fabulosa, una luna llena.. de cuento.

Cuál no seria la sorpresa mia cuando al subir a mi cuarto me encuentro a los dos gatitos encima de mi cama......¡.Bueno! es que todavía tengo puesto el antifaz...pensé...¡ que duerman aca!
Cuando uno es chico, explora como un chico, se asombra como un chico y ama sin restricciones. Ese es el poder mágico del antifaz.
Pero también, uno sufre como un chico.
Y esa noche, un poco se restauro mi fe en la humanidad el hecho de haber participado ínfimamente en el cuidado de esta manada, como dice Agostina, una manada de seres que han vuelto del infierno para ser amados y curados.
La energía del lugar es impresionante.
La paz y la alegría también.

El día amaneció soleado y glorioso.
La naturaleza sigue su curso .
Los animales en libertad pastando a sus anchas.
Todo esta en su lugar, como debe ser.
Aquí no hay guerras, malas noticias, egoísmos, codicia.
Yo me despido del lugar y de los animales prometiendo volver .
Y agradeciendo en el fondo esa pequeña luz de esperanza que me llevo puesta en el corazón.
Si no te gusta la naturaleza....no vayas.
Si no te gustan los animales..no vayas.
Porque podrías cambiar de idea, podrías sumarte a los que hacen algo por cambiar este mundo tan loco que tenemos.
Gracias Agostina y German por estos dos dias tan intensos!

Agostina y su minimanada canina!
Volver a la realidad después de semejante experiencia...puede resultar difícil.
Pero la vida esta hecha de contrastes, no todo puede ser el paraíso.
Que nos baste saber en tal caso, que podemos volver a recargar las pilas, a mirar los inevitables vaivenes de la naturaleza y sentir, como cuando uno era chico, ese amor incondicional por los otros seres vivos.
Delta del Tigre
Octubre 2025.





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